¿Cuánto Mides?
Cuando de nuestra altura se trata, los
factores genéticos que heredamos establecen un límite. Cualquiera que sea
nuestra dieta y programa de ejercicios, el crecimiento físico se detiene en un
punto determinado. Por mucho que tratemos, cuando se alcanza ese límite no
podemos crecer más (al menos verticalmente, pues muchos de nosotros tenemos la
tendencia de seguir expandiéndonos horizontalmente).
Sin embargo, nuestro potencial para avanzar
espiritualmente no tiene límites. Nuestro crecimiento depende de nuestro propio
deseo y de cuánto recurramos a las provisiones de nuestro Padre celestial. No
nos detienen los genes que heredamos de nuestros padres terrenales. El límite es
el cielo.
La madurez cristiana no sucede por
casualidad. Nuestra «dieta» tiene que ser adecuada y debemos «ejercitar» nuestra
fe regularmente. A menos que nos deleitemos en la Palabra de Dios, no habrá
progreso. A menos que la obedezcamos, nunca conoceremos todo nuestro potencial.
¿Qué
tan alto y fuerte eres ante los ojos de Dios? ¿Cuánto has crecido este año?
Cualquiera que sea tu respuesta, puedes crecer aún más. Recuerda cuál es el
secreto del control del crecimiento y luego haz algo al respecto. La Biblia
ordena: «Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo» (2 P. 3:18).